miércoles, 16 de junio de 2010

Reflexión, cont...

     Hay que tomar conciencia, entonces, de que no somos iguales, que lo único, en lo que coincidimos, es en la existencia contundente de la diferencia. Basados en esa premisa, pedir igualdad implicaría la existencia de una “normalidad”. Normalidad que priva de libertad. Entonce, habrá que pedir, por tanto, el respeto a la “diversidad” de la que somos sujetos, ya no más igualdad ni la exigencia de esta, ya no más, basta de creer que somos una masa homogénea. Más bien habría que pedir nuestro derecho a la Desigualdad. Entender que no somos idénticos, parecidos ni semejantes, somos –y orgullosamente– distintos, con una sóla semejanza: la de ser humanos diversos. No somos uno, somos muchos, por lo tanto no puede existir una sola forma de ser si no muchas, infinitas.

    Somos diferentes, aceptémoslo, respetémoslo, y luchemos porque se mantenga sin ataduras nuestro derecho a la libertad de ser.


       “Si es nuestro destino vivir juntos, sabemos que infligir el dolor a través
de  imposiciones unilaterales 
no es una buena receta 
para una amistad duradera.”
Edward Kaufman

martes, 15 de junio de 2010

Reflexión

Diplomacia Ciudadana
Reflexión
No somos iguales somos diferentes y sobre  la aceptación de esa diferencia, de esa conciencia de que no somos iguales, de que somos una sociedad heterogénea, es como se podrá, realmente, iniciar una cultura de la no discriminación.

El respeto, la admiración de la diversidad, y la grandeza y riqueza que nos aporta la diferencia como sociedad, la pluralidad. Son los nuevos preceptos que debería tener la Inclusión. 

En estos tiempos en los que todo es una lucha por la igualdad y el respeto a las diferencias., la búsqueda de la igualdad resulta contradictoria al respeto. Se da un doble mensaje: “respeto tu diferencia, siempre y cuando no rebase aquello que nos hace iguales”.

En la búsqueda de la igualdad se hacen normas que regulen lo que no se debe hacer para no romper esta igualdad entre las personas. Igualdad refleja la existencia de un molde, que nos constituye a la mayoría y nos hace similares. Molde imaginario que representa lo que deseamos ser como sociedad, lo que no somos, pero a lo que todos debemos amoldarnos.