Pues con la alienación propongo que se rompa el molde, que seamos conscientes del molde que llevamos, que transformemos la percepción que han creado de cada uno de nosotros, la percepción que tenemos de nosotros mismos, esa percepción que deriva de lo que debemos ser y no ser. Que transformemos ese miedo a lo desconocido por la aceptación de nuestra natura humana diversa. Que hagamos una transformación al punto de volvernos contrarios a lo que esperaban de nuestra condición. Buscar ser otro. Ser uno mismo. Si esperan que el oprimido calle y aguanté injusticias, que este se alce. Si esperan que el opresor sobaje y humille, que este se niegue. Alienarnos. Transformar nuestras mentes, transformar nuestra prescripción social de cómo deber ser.
Freire ya lo proponía, a su modo, cuando hablaba de liberarnos de los papeles de opresor y oprimido, siendo, “restauradores de la humanidad [en] ambos” (2006, p.41). “Su solución, pues, no está en el hecho de “integrarse”, de “incorporarse” a esta estructura que… oprime, si no transformarla” (2006, p.82).

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