viernes, 6 de mayo de 2011

Igualdad y Libertad


  Ambos conceptos son “construcciones artificiales de carácter político” Alejandro Sahuí (2002:35), abstracciones del pensamiento humano, no son inherentes a su natura homínida. “Los hombres no son por naturaleza iguales ni libres” Sahuí (2002:35). Antes de la existencia del hombre moderno, la ley que prevalecía en la naturaleza era la del más fuerte. La igualdad no existía. La igualdad, como se maneja ahora, solo existe “entre pares” y “se es libre en tanto se es igual” Hanna Arendt en Sahuí (2002:35). Se es libre en tanto se cumpla con la norma. 
    
    La libertad, pues, es considerada como un premio por ser igual. (Se diría que al estar fuera de la norma es cuando más libre se es, el inconveniente acá  es que esa Libertad sólo nos permitirá hacer lo que es admitido por los demás iguales y no lo que se desea hacer; Ej. En algunas universidades no te permiten presentar examen profesional si no vas con un vestido/traje de gala, llamése "pinta profesional")

    Si se es diferente a la norma se corre el riesgo de no contar con los privilegios -aceptación en todos los ámbitos- que brinda la sociedad a aquellos que si la cumplen. Un ejemplo de los privilegios que brinda la sociedad es la aceptación al sistema laboral, la aceptación de los demás miembros de la sociedad -familia, amigos, compañeros, etc.- la aceptación en el sistema escolar, etcétera. Esto, en la visión más positiva de la realidad, puesto que ya siendo conscientes de que la norma es impuesta de arriba hacia abajo y para beneficio de quienes controlan el andar del planeta, en realidad se termina siendo libre si tienes la suficiente fluidez económica para serlo (ver Bauman, La Globalización) Cuando no se cuenta con ese privilegio material solo se puede ser libre o feliz como diría freud "Haciendose el idiota o siendolo", haciendose el igual o siendolo.
    
    Esto resulta algo agotador a nivel individual, ya que la sociedad prescribe que el ser humano es igual y libre, sin embargo, los hombres somos por naturaleza inestables, variables, cambiantes.“Los humanos… tienden a ser distintos, erráticos e impredecibles” Bauman (1998:130). Entonces, la uniformidad  en la forma de ser humano resulta imposible, pero la coerción social de siglos ha logrado una directriz de conducta. Es una lucha entre la natura y lo social. Lo que somos y lo que se nos dice que debemos ser. Entre un Ello, al puro estilo freudiano, que viene a representar al individuo y un Superyó que escenifica a la sociedad.

    Nuestra única coincidencia o igualdad sería, por lo tanto, la misma diversidad, la no igualdad. Y nuestra libertad consistiría, entonces, en el respeto a esta diferencia, no en la imposición de la norma, no en la imposición de una falsa igualdad, una igualdad donde no tiene cabida la libertad, donde no se censure nuestra desigualdad.

    La libertad, en este marco, giraría pues entorno a la aceptación de nuestras diferencias. La aceptación de la tan dinámica natura humana.

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